Eh! ciclado! aparta de mi lado!

«Se vende reandron ideal para ciclos. En su embalaje sin abrir». Es uno de los múltiples anuncios que aparecen en la red al introducir en un buscador las palabras «se vende ciclo en Alicante». El tsunami de detenciones de los últimos días a raíz de la operación Galgo llevada a cabo por la Guardia Civil [cuya Unidad Central Operativa (UCO) ya es especialista en destapar grandes tramas de dopaje] ha reactivado un debate sobre el tráfico ilegal de este tipo de sustancias. Los que para muchos fueron un referente, hoy quedan en manos de un embrollo judicial que tendrán tiempo de aclarar.

Según la investigación, la red vinculada a Marta Domínguez llegó a Alicante de la mano de Miguel Barceló. Un hito del culturismo nacional. Pero en la Comunidad ya se habían registrado golpes contra este tráfico ilícito. En 2008, la Guardia Civil desarrolló en varias provincias una operación contra el tráfico de anabolizantes, una de las sustancias utilizadas de manera ilegal para aumentar el rendimiento en la práctica deportiva. En Valencia fueron detenidas cinco personas y se realizaron siete registros. Mientras, en octubre de 2010, la Guardia Civil en el marco de la operación Asteris desarrollada en las provincias de Murcia y Alicante, desarticuló una organización dedicada al tráfico ilegal de medicamentos, anabolizantes y sustancias dopantes, deteniendo a seis varones españoles e incautándose de más de 1.400 dosis de medicamentos, 700 de anabolizantes y 300 de clembuterol.

A pesar de estos golpes, sigue siendo relativamente fácil conseguir el conocido como ciclo en Alicante. La venta ilícita se suele producir en gimnasios de barrio, pequeños y que cuentan con cierta experiencia o prestigio al que suelen acudir los adeptos al culturismo, según han relatado a EL MUNDO consumidores habituales de este tipo de sustancias. A la hora de encargar un pedido, los compradores suelen consultar con conocidos o entrenadores personales que son los que asesoran a los noveles.

El precio actual de mercado en la Comunidad oscila «entre los 300 y 500 euros, depende», si es más o menos fácil de adquirir. Incluye el tratamiento para 8 semanas de la testosterona, priboral, deca-durabolin y el winstrol (preferiblemente nacional), un medica- mento destinado a personas con trastornos alimenticios como pueden ser la bulimia o anorexia que ayuda a ganar peso rápidamente y que «es habitual» en los gimnasios. Su toma debe ser controlada en todo momento por un especialista, pero según los propios consumidores, son ellos mismos quienes se lo inyectan [algunos se ingieren], junto al resto de productos. En el caso de centros deportivos de ciudad, es más complicado hacerse con algún camello, aunque «siempre hay alguien que te lo pasa». «Este tipo de gente tiene sus contactos o con suerte encuentras una farmacia que te lo venda haciendo la vista gorda y disimulando», matizan.

Los consumidores consultados por EL MUNDO alertan del descontrol y desinformación en el tráfico de estos estupefacientes. La mayoría son conscientes del carácter ilícito de la operación y conocen el riesgo para la salud que implica. Aun así, reiteran que «en cuanto obtienes resultados es difícil parar».

Si alguien va winstrolao es que se ha hecho un ciclo. Ese es el argot del que se valen la mayoría de adeptos a estas sustancias. Para ello, durante dos o tres meses han seguido una estricta dieta basada en hidratos y proteínas, exclusivamente. Todo acompañado por algún que otro complemento. Incluso «hay gimnasios más pequeños que sólo está el dueño y te lo pone él mismo». De hecho, según los compradores, «de eso viven» pues «ahí no va mucha gente». Al primer mes, ya «notas cambios en tu cuerpo».

El riesgo de las transaminasas

Un ‘ciclo’ puede dañar el sistema nervioso, se cae el pelo, produce acné por las toxinas que desprende el cuerpo o quita el deseo sexual. Además, el hígado trabaja más de lo que está preparado, por lo que uno de los mayores riesgos es que se disparen las transaminasas llegando al nivel 400 o 500. «Cuando te lo venden te recomiendan hacerte unos análisis al finalizar para controlar los niveles», apuntan los consumidores alicantinos. De hecho, en las mismas farmacias donde se adquieren medicamentos y de manera ilegal (pues se necesita receta) también facilitan tratamientos para evitar la cirrosis hepática.

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