El potro de Vallecas y la mala vida

La carrera de Poli Díaz como boxeador profesional ha llegado a su fin. Su indisciplina y la vida desordenada emprendida por el púgil madrileño han terminado con todas sus posibilidades de mantener su status en las diferentes listas mundiales. En estos momentos, Poli Díaz vive solo en un piso de su Vallecas natal, en unas condiciones poco recomendables y sufriendo en su cuerpo las heridas que le están dejando sus excesos nocturnos y su total alejamiento de los gimnasios. «Poli se lo ha buscado. Prefiere vivir alocadamente sin preocuparse por seguir siendo alguien en el bóxeo», comenta una persona cercana al «Potro» que está asistiendo al hundimiento paulatino del boxeador de Vallecas.

Además, Poli Díaz está dilapidando la fortuna que ha reunido a costa del boxeo. Según pudo saber EL MUNDO, Poli se está gastando cada mes un total de tres millones de pesetas. Dicha cantidad es el límite que le tiene permitido utilizar mensualmente una persona allegada a Poli -la cuenta bancaria está a nombre del primero-, para evitar que realice un despilfarro mayor. Poli Díaz se gasta esa cantidad en su totalidad, lo que le ha hecho ver rebajada su fortuna casi a la cuarta parte en el último año. Sobre unos ingresos de 380 millones de pesetas desde que inició su carrera como boxeador profesional en 1987, actualmente sólo le quedan 100. Los excesos de Poli comenzaron un mes antes del combate por el mundial del peso ligero, que le enfrentó en Norfolk (Estados Unidos) a Pernell Whitaker el pasado 27 de julio de 1991. Su entrenador y auténtico impulsor de su carrera, Ricardo Sánchez Atocha, firmó con el empresario Dan Duva un contrato global de 150 millones de pesetas, en el que iba incluida la bolsa de Poli y los ingresos por televisión. De no haberse celebrado el combate, Promotora El Espinar -en la que había invertido lamayor parte del dinero el empresario Enrique Sarasola, afín al PSOE- habría perdido ese dinero, y por eso la pelea se celebró aunque Poli no estaba en condiciones de boxear.

Sánchez Atocha había pactado realizar una gira por Miami y Puerto Rico un mes antes del combate con Whitaker, para que Poli fuese haciendo guantes con varios sparrings contratados para culminar la preparación del «Potro». Pero, sorprendentemente, Poli no apareció por la concentración de El Espinar (Segovia) durante tres semanas, y cuando llegó allí diez días antes de la pelea con Whitaker estaba 13 kilos por encima del peso permitido para los ligeros (61,240 kilogramos), y su aspecto era lamentable. Esos diez días, ya en Norfolk, fueron un calvario para los preparadores de Poli. Este se vio obligado a comer sólo una pera o una manzana y cenar un zumo de naranja, además de estar buena parte del día en la sauna, para poder rebajar semejante lastre de kilos. Lo logró, pero la falta de entrenamiento y el agotamiento le permitieron sólo mantenerse de pie ante Whitaker todo el combate, para perder después por puntos. Tras esa derrota el boxeador madrileño pasó varios meses sin entrenarse. Enrique Sarasola, que ni siquiera viajó a Norfolk para ver la pelea con Whitaker, rompió con la Promotora El Espinar, y Sánchez Atocha fue el único que se mantuvo cerca de Poli.

 

Este hizo un último intento por regresar a la competición entrenando en un gimnasio ubicado en la planta alta del restaurante «La Parrilla de Juan», en Los Angeles de San Rafael. Allí, Poli Díaz le ha comprado, a Jesús Gil un chalet en la urbanización que tiene el presidente atlético. Poli Díaz preparaba la velada que Sánchez Atocha había programado para el día 30 de noviembre, en la que iba a pelear con el americano Benji Márquez. A pesar de que Sánchez Atocha había invertido 17 millones en organizar la velada, Poli Díaz decidió no participar en la misma por un problema de celos con Javier Castillejo. Este, púgil que también está a las órdenes de Sánchez Atocha, es natural de Parla. En dicha localidad madrileña los carteles de la pelea llevaban una foto de Castillejo que era de mayor tamaño que la de Poli. Por eso, éste dejó «tirado» a su entrenador. En las últimas semanas, a Poli se le ha visto salir «muy cargado» a altas horas de la madrugada de un pub situado en la calle Atocha de Madrid, que es frecuentado habitualmente por personas aficionadas al boxeo y a la tauromaquia. «El otro día salió de allí golpeando a la chica que le acompañaba mientras gritaba como un loco hasta que la metió en su coche. Poli está muy mal», dijo un testigo presencial. La leyenda del ídolo caído que persigue al boxeo ha encontrado una nueva víctima.

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