Viaje a la isla de los locos

Voy a ir a Leros. En el atlas, es una pequeña isla griega del Dodecaneso, adosada a la costa turca.
Conversación con Franco Rotelli, psiquiatra en el hospital de Trieste, en Italia. Debe enviar miembros de su equipo -en el marco de una misión financiada por la Comunidad Europea- al hospital de Leros, donde 1.200 enfermos se pudren, sin asistencia médica. Tras muchas dificultades, el proyecto está en marcha. Franco Rotelli me advierte que existe un escándalo mayor en Atenas, en el hospital Daphni, donde 2.000 personas viven encerradas, en condiciones similares. La única diferencia es que allí trabajan 150 psiquiatras.
Informe de prensa sobre Leros. Estupefación al leer el impresionante reportaje de John Merritt para el periódico inglés «The observen», que narra el origen del asunto, en septiembre pasado. Enfermos tras alambradas, – encerrados en sus celdas de hierro. El 85% de ellos están atados, y llevan camisas de fuerza durante un año. Los disminuidos psíquicos y mentales están mezclados. Niños autistas comen en recipientes manchados de sus propias defecaciones y, para tenerlos tranquilos, golpes – y chorros de agua. De cinco a seis docenas de muertos cada año. Prácticamente ninguna salida desde hace tres años. En Grecia parece bastante fácil internar a un pariente que molesta o a un viejo.

Es suficiente el certificado de un médico complaciente y la aprobación de un juez. De esta forma, Leros ha llegado a ser el vertedero de todos los hospitales psiquiátricos sobrecargados. Hace algún tiempo, la población, acostumbraba a hablar de barcos de locos -siniestra reminiscencia de la «Nave de los, locos» de la cual Michael Foucault habló mucho en su «Historia de la locura»: Uno de los problemas de Leros es la complicidad de la población de esta isla de 9.000 habitantes, que enlaza con la de toda Grecia. Durante toda una época, los pocos que intentaron denunciar el escándalo fueron amenazados con represalias, incluso físicas. Los pastores y pescadores encuentran normal tener a los locos igual que se tiene a los animales.

960 habitantes de la isla dependen directamente de este campo de concentración y la economía de la isla se basa esencialmente en su actividad. Cuando Mitliadis Evert, el nuevo ministro de Sanidad -pertenece a la coalición entre la derecha y los comunistas, que sustituyó al socialismo del PASOK durante tres meses-, visitó la isla, para percatarse de la situación, fue recibido con gritos: «iFuera las garras del asilo! iSí a la rehabilitación, no al cierre!». En efecto, algunos psiquiatras habían propuesto la evacuación. Prudentemente, el ministro, estrella en alza del partido conservador, propuso un plan que incluía remo

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