La edad es muy relativa

Un Mango. Y yo la entiendo. De gasita. Muy fresco. Lo de ir sin mangas y sin medias a la sala contigua del Vaticano, porque esa sala era contigua, menos. Pero es que su acto de contrición en el bautizo de su nieto lo llevaba por dentro y eso, en la religión, es muy importante. El por dentro, quiero decir. Pero claro, ahí estamos nosotras para fijarnos en el por fuera, y su por fuera era el de siempre. A saber, un Jaime Martínez-Bordiú ausente -ausente de cortado de la foto, me explico- pelo sin peinar, zapatito de madrina y José Campos del bracero…

Pero que levante la mano de las que estamos aquí la que haya aguantado que su suegra, a sazón, Emmanuela Dampierre, le haya llamado «ninfómaaaaaana» cual vampira de Polanski y, luego, se la haya tenido que comer con patatas. O caviar, que el petrodólar venezolano manda. Ya os digo yo que ni una. Que una cosa así nos convierte en un Profesor Neira en potencia con sus whiskazos y su carita enloquecida por las carreteras de España.

Menos mal que el tiempo pone a cada una en su lugar y los vicios del alma son tan vengativos que, más tarde o más temprano, salen en la cara: Carmen Martínez-Bordiú brilla. Emmanuela, la pobre, tiene el cutis como un codo. ¡Olé la nutritiva de Carmen y su pestaña tiesa! Qué gusto Carmen. En Torrente 4 creo que está inmensa y vestida por un grande. Que luego hay por ahí cada una que decepciona, también, lo más grande… «Son engañosas las apariencias, soy para ti la desconocida». Y que lo digas.

Más que desconocida, desagradecida que, leyendo el Lecturas, cualquier creería que está recitando «Ave María llena eres de Gracia, el Señor es contigo…» en vez de unas declaraciones de Marta Sánchez, pero ella prefiere liarla parda. Chi sa perchè. «La edad es muy relativa» o «Soy consciente de que a algunas personas, por sus difíciles cuestiones personales, les importa un bledo la moda. Las comprendo. Pero les recomiendo que se den un respiro y se compren algo».

Éstas son de Carmen Lomana. Mucho más sabia. Lástima que no se la haya escuchado a viva voce que, ahí, palmeo con las orejas y el pendiente de pellizco. La dice en su libro, que no tuve el inmenso placer de verla en la Fashion Night. Que se fue a cenar a Jorge Juan y, fue poner el piecito en la calle, y Wilson la tuvo que arrebatar de las masas, como Curro Cañete a Karmele Marchante, que parecía Marilyn saliendo del Cedars of Lebanon.

Pero Lomana estuvo en mi corazón. Y conversación inclusive. Con Veva Longoria y Begoña Trapote, a las que quiero tanto como rubia es una y bronceada la otra. O sea, por arrobas. Que el año que viene nos vamos a Grecia como las protagonistas de Mamma Mia, buscando hombres morenos de dientes blanquísimos. O volvemos a veranear en Marbella, siempre y cuando acepten que soy de biquinis con aro en la copa, como Campanario, si es que algún día vuelve a ver el mar tras el Caso Carlos. De ahí que se me pasara el estreno de la última de Achero Mañas. El mismo día, a la misma hora, y también con problemáticas de sujes y maquillajes. Sé que la cosa es más seria y profunda, por eso necesito frivolizar. La frivolidad es la única verdad. Es lo único que a una le queda. Eso y Zara. ¿Quién quiere realidad, cuándo puedes pagarte magia?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s