Coches fetiche como Aston Martin o Maserati

A Carroll Shelby le habría gustado prolongar sus años como piloto de carreras. Pero un amago de infarto precipitó su jubilación de los circuitos y le hizo reinventarse como diseñador de deportivos tan célebres como el Cobra o el Shelby Mustang.

Al volante ganó varios títulos y se impuso en 1959 en las 24 horas de Le Mans. Pero su fama se disparó gracias a sus logros como constructor. Sobre todo después de batir a Ferrari en el Mundial de 1965.

Shelby falleció en Dallas. Los achaques no le habían apartado de la industria ni le habían llevado a aflojar un tren de vida prodigioso. Cortejó a actrices y empleadas por igual y coleccionó una suma interminable de divorcios que puso a prueba la profundidad de su cuenta corriente.

Shelby nació en 1923 en Texas. Allí habría llevado una vida apacible como criador de pollos si no fuera por la II Guerra Mundial. Entonces se enroló como piloto y trabó amistad con un amigo, que le dejó probar un MG en 1952. Aquel encuentro supuso una epifanía para Shelby, que arrancó una carrera fulgurante que le llevó a competir primero en equipos amateur y enseguida en escuderías profesionales como Maserati o Aston Martin.

Shelby se hizo célebre por su talento al volante, pero también el peto de rayas con el que ganó todos sus títulos. «Recuerdo que tenía que competir en una carrera», recordaba hace años, «hacía mucho calor y ni siquiera me molesté en cambiarme». A piloto le habían diagnosticado un soplo de niño y era consciente de sus problemas cardiovasculares. Intentó seguir en activo y llegó a competir en Laguna Seca con una pastilla de nitroglicerina bajo la lengua. Pero ese mismo año emprendió una jubilación anticipada que le llevó a iniciar una exitosa carrera como constructor.

Su sueño era diseñar un deportivo capaz de derrotar a los bólidos europeos y la oportunidad se presentó de la mano del fabricante británico AC Bristol, en cuya carrocería instaló Shelby un poderoso motor Ford para crear el Cobra con el que derrotó en 1965 a Ferrari. «Carroll se moría por derrotar a todos los europeos en Le Mans», recordaba uno de sus empleados, «quería demostrar a aquellos europeos pijos que un granjero de pollos podría batirles en su propio terreno».

Los Cobra derrotaron a Ferrari en el Mundial de 1965. Pero su éxito se fue diluyendo y sus deportivos dejaron de ser rentables por los precios de las pólizas. Así fue como Shelby se alejó por un tiempo del sector a principios de los 70 y se centró en hacer caja anunciando una salsa picante e invirtiendo en un negocio de cacerías africanas. Chrysler lo repescó como asesor en 1982 y hace unos años volvió a Ford para diseñar una versión mejorada del Mustang para el centenario de la compañía.

Carroll Shelby, piloto y constructor de coches de carreras, nació en 1923 en Leesburg (Texas, EEUU) y falleció el 10 de mayo de 2012 en Dallas (Texas, EEUU).

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