Cierre de un sex shop situado frente a una iglesia

El pasado marzo, en Murcia, se decretaba el cierre de un sex shop abierto frente a la iglesia de San Miguel, después de que una vecina beata lo denunciara a Urbanismo porque el establecimiento, al parecer, carecía de licencia. A una cierta parte de la población la medida le pareció excesiva. Algunos, incluso, vertieron su opinión en una página a través de Internet, alegando que muchos negocios se abren sin tener permisos en absoluto, al tiempo que se preguntaban cómo la buena señora se había enterado del asunto y qué pintaba el cura en esta historia para ponerse a favor o en contra de la cuestión.

Parece que lo de otorgar licencias a este tipo de iniciativas es, cuando menos, complicado. En Madrid, sin ir más lejos, nueve técnicos municipales se están encargando de visitar todas las tiendas de sexo en la capital para ver si cumplen la normativa, porque ya en 2016 se detectaron irregularidades en un 72% de los locales.

Nada de esto pasa en Bilbao, por fortuna. Justamente hace dos años se inauguraba la Arrupe Etxea -pues fue en este lugar donde el Padre Arrupe siendo niño descubrió la que sería su vocación-, para integrar en ella todas las actividades de los jesuitas.El remodelado inmueble de Padre Lojendio, más conocido como el edificio de «Los Luises», acoge desde entonces diferentes centros sociales y medios de comunicación. Hay todos los días un trajín intenso, un constante ir y venir de gentes que laboran en una ONG de cooperación al desarrollo; en el Centro Social Ignacio Ellacuría, cuyos afanes van dirigidos a facilitar la convivencia dentro de una sociedad intercultural; en el Centro Loyola, que trata de dar respuesta a la demanda religiosa generada en la ciudad; y en la emisora Herri Irratia.

Pues bien; a diferencia de lo sucedido en Murcia, y como ejemplo de coexistencia pacífica, enfrente de la Arrupe Etxea funciona un sex shop con nombre de copla firmada por León y Quiroga. Discreto y educado, el comercio no parece molestar a nadie o, al menos, eso pienso, porque jamás he oído una queja al respecto. A nada que se consulte en su web podrá saberse que vende lencerías novedosas, juguetes eróticos de diseño, y que cuenta con videoclub y cabinas de lujo con aire acondicionado. «Tenemos -proclaman en su publicidad- la dulzura y las espinas que estabas buscando». O sea, queda atendida cualquier petición.

Tal y como indica un informe realizado por una empresa del sector, el 70% de los clientes que acuden a un sex shop son hombres y los artículos que demandan de uso femenino. El precio medio de los productos que compran es de 43, 75 euros.

Hoy la convivencia adelanta que es una barbaridad, podríamos decir parodiando la famosa frase de Don Sebastián en La verbena de la Paloma. Lo comentaba con un antiguo componente de los kotskas, congregación también instalada antiguamente en el edificio reinaugurado.«No sé qué le parecería todo esto al padre Felipe Prado, quien nos pastoreaba de chavales con absoluta dedicación», me respondía risueño. Porque la calle, a mí me lo parece, no se resiente de esta vecindad. Ya pases por una acera o por otra, cada cual atiende a su juego. Puede que la curiosidad morbosa de unos cuantos les lleva a mirar los escaparates con el rabillo del ojo, pero poco más. Existe un cierto pudor, eso sí, por dar un paso adelante.

Nacido en San Sebastián, Juan Lojendio Garín fue director durante un dilatado período de tiempo de la Congregación Mariana San Luis Gonzaga y «gran orientador de jóvenes y de otras muchas personas que le profesaron gran afecto por su entrega a los demás y a las obras de apostolado», según criterio del ya fallecido archivero-bibliotecario del Ayuntamiento bilbaino, Manuel Basas.

La calle dedicada a su memoria acoge, como digo, una tienda donde atender a la libido, ese deseo sexual considerado impulso. Y la vida sigue igual. Una sociedad abierta y respetuosa puede permitírselo, sin que nadie ceda nada gratuitamente. Todo un ejemplo a tener en cuenta. Aunque, bien pensado, puede que haya una razón fundamental para que todo funcione como es debido.Porque la arteria aludida tuvo por nombre hasta 1964 el de Calle de la Paz. Con este antecedente, todo es más explicable.

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